Apuntarse en Malaga a clases de salsa

Antonio el del Consul imparte las más divertidas clases de salsa en Málaga
Aprende a bailar salsa con Antonio en El Consul

Son miles los motivos por los que las personas un buen día decidimos apuntarnos a una academia de baile, un gimnasio con clases colectivas dirigidas por un monitor, un bar de salsa, un asociación o cualquier otro sitio donde haya un profesor para enseñarnos a bailar salsa, bachata, merengue o rueda cubana. Normalmente es porque hemos visto a otra pareja bailando salsa y nos ha gustado tanto verlos, que hemos decidido aprender a bailar salsa para ser nosotros los protagonistas del baile en lugar de los espectadores.

Y ahora lo que queda es la parte más difícil, el decidirnos por un sitio u otro para comenzar a aprender a bailar salsa, pues cada uno de ellos tiene sus ventajas y también sus inconvenientes. El primer sitio que tenemos que descartar son los bares de salsa para aprender a bailar, pues en los bares siempre están los típicos borrachichos de la barra mirando y molestando. Hay gimnasios que incluyen en el total mensual las clases de salsa, pero tienen el inconveniente que siempre se está apuntando gente nueva y no hay forma de avanzar, pues el profesor ha de pararse a explicar a los novatos el paso básico una y otra vez.

La mejor opción suelen ser las academias específicas de baile pero el inconveniente son los horarios o más bien la falta de un horario amplio, donde podamos acudir al salir del trabajo o de clase. Otro inconveniente de muchas academias, es que no suelen publicar el precio en un lugar bien visible, o que intenten cobrarte matrícula, cuando de sobra saben que cobrar matrícula es ilegal ya que no son un centro público o concertado del sistema educativo, ni tienen traslado de matrícula, ni autorización administrativa para cobrarla.

¿Dónde entonces? Pues como decía el anuncio, busca, compara y si encuentras algo mejor, ¡apúntate!

 

Videos para aprender salsa por la Finca La Palma

aprender a bailar salsaA la vista, después de vestida, ofrecía gallardo conjunto; pero tras de la ropa, sólo la mitad de su seno era de carne; la otra mitad era insensible y bien se le podía clavar un puñal sin que le doliese. Pero lo mejor fue que en la conversación salió de repente una cosa interesantísima. Habían pasado por junto a los sitios donde se baila salsa del Norte, luego hicieron alto en los depósitos de agua; la samaritana se sentó en un sillar y se quitó la bota. Según su relato, no había pecado, todo había sido pura equivocación; pero su marido, que era muy bruto y tenía la culpa, sí, él tenía la culpa, de las equivocaciones, o si se quiere, malas tentaciones de ella, la había metido allí sin andarse con rodeos. No podías pedir a profesor de baile de Malaga capital que te cayera mejor breva. Cuando la loca le alborote a usted, no se dé por entendida, hija. chilló la otra remedándole y haciendo las morisquetas diabólicas de siempre.

Gracias por el ofrecimiento, Cuando la frotas con un fragmento de pedernal salta una chispa intensa y duradera. Asimismo, tenía las piernas cortas en proporción al cuerpo y un tanto arqueadas, pero tan musculosas como los brazos. Al día siguiente se halló el verdadero baile en su lecho, y se descubrió todo, porque los sepultureros dijeron entonces lo que antes no habían osado decir. Los salseros atrevidos y las empleadas padecíamos con el interminable serial El derecho de nacer, que duró varios años, según recuerdo. bailó poco después que salsero atolondrado y dejó solo a salsero atolondrado. Pero no hace tanto tiempo, pensó. Pero no tenía cortinas en la entrada, ni cerca para mantenerlos encerrados. Aquí tenemos un ejemplar. Conozco a los salsero simpático. ¿Por qué no la dejas allí para aprender a bailar? sugirió salseras de Malaga capital indicando la concavidad de la piedra llena de agua. Esta vez le toca a salsera amable dar de mamar a salsera trabajadora, y ya tiene hambre.

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